En este blog, se pretende retomar una discusión planteada por el Profesor Carlos Vallina, en la cursada del Taller Multimedial I de la Maestría en Planificación y Gestión de Procesos Comunicacionales PLANGESCO. Allí se analizó una de las preguntas que quizás sea de las más frecuentes hoy desde del sentido común, pero que es fundamental dentro del campo académico de la comunicación:
¿Hacia donde nos están llevando las nuevas tecnologías?
Qué mundo están / estamos construyendo, qué modificaciones en el ser humano se generan y sobre todo cuales se generarán. Donde iremos a parar a partir de esta nueva etapa donde el desarrollo de La Maquina / las maquinas es tan acelerado que va por delante del sentido de sus usos o posibles aplicaciones.
Reflexionando sobre la relación que hay entre el elemento material tecnológico y la transformación cultural que genera, se hace necesario primeramente separar dos dimensiones que aunque tienen múltiples intersecciones, deberíamos abordarlas reconociendo las particularidades de cada una. El campo del desarrollo tecnológico, donde las maquinas se miniaturizan, se micro – mini – multi complejizan, esta avanzando de una manera vertiginosa, aterrando a quines no logran seguir con sus ojos esta velocidad, deslumbrando a los que se detuvieron a observar, pero más que nada inundando las practicas culturales cotidianas, introduciéndose dentro de los automóviles, las heladeras, los teléfonos (pensando que el próximo salto va de la mano de la telefonía celular ), la medicina, el trabajo de oficina, la diversión, el ocio, las relaciones interpersonales, el juego y hasta el sexo.
Los elementos que ingresan en este campo son ni más ni menos que los que hoy vemos cotidianamente: pc´s, portátiles, pen drives, teléfonos, pantallas de LCD (Liquid Crystal Display y no LSD como algunos pensaban), plasmas, etc.
Pero justamente aquí, es donde dejamos constancia que no ahondamos en el análisis de la relación que posee la incorporación de todo este tipo de mercancías, en un mercado capitalista que necesita (según muchos analistas afirman) una variedad de productos que se renueven para estimular el consumo y así el crecimiento. Lo que nos interesa profundamente es aquella otra dimensión, la de las prácticas que se van modificando constantemente y cada vez con mayor velocidad por la existencia de estos elementos.
Dice M. C Mata: “…la cultura mediática no se concibe sólo como un estadio más avanzado en el intercambio de productos culturales: un estadio en el que se han incrementado las tecnologías e instituciones destinadas a la producción de mensajes y en el que se ha incrementado el uso y consumo de esas tecnologías y medios. Constituiría, en cambio, un nuevo modo en el diseño de las interacciones, una nueva forma de estructuración de las prácticas sociales, marcada por la existencia de los medios. En ese sentido, la mediatización de la sociedad -la cultura mediática- nos plantea la necesidad de reconocer que es el proceso colectivo de producción de significados a través del cual un orden social se comprende, se comunica, se reproduce y se transforma, el que se ha rediseñado a partir de la existencia de las tecnologías y medios de producción y transmisión de información…”1
Acordamos con la propuesta de esta autora, pero debemos reconocer antes de continuar que los procesos de revolución científico técnica a los que nos referimos, impactan en la cultura y la modifican, pero no instantáneamente. No creemos que sea directamente proporcional la velocidad de modificación de las tecnologías, con la de las prácticas asociadas a ellas. Siguiendo la propuesta de P. Bourdieu, los condicionamientos asociados a una clase particular de condiciones de existencia, producen habitus, “sistema de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes, es decir, como principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden estar objetivamente adaptadas a su fin sin suponer la búsqueda conciente de fines y el dominio necesario de las operaciones para alcanzarlos, objetivamente reguladas y regulares sin ser el producto de la obediencia a reglas, y, a la vez que todo esto, colectivamente orquestadas sin ser producto de la acción organizadora de un director de orquesta.”2. Es decir que podemos sintetizar de alguna manera este concepto como la cultura distintivamente internalizada.3
Ahora bien, es posible pensar que la tecnología va modificando nuestra cultura y por lo tanto nuestro habitus, pero sabemos que las transformaciones de este tipo son lentas. Es allí donde se pone en tensión un pasado actualizado en las prácticas, con un presente mediado por las tecnologías. Quizás, ese sea ese el punto de intersección que deberíamos tener presente para detenernos a observar lo que realmente sucede.
“Se trata ahora, de una nueva circunscripción político-epistemológica, al decir de Subirats, del actuar humano que, al mismo tiempo, revela el nuevo carácter «antológicamente privilegiado de los medios de comunicación» como productores centrales de la realidad. Se acrecientan, de tal suerte, las zonas de la existencia de los individuos que se realizan -o prometen realizarse- a través de los medios y tecnologías que, en consecuencia, se constituyen en garantes de la posibilidad del ser y el actuar.”4 .
Tecnología / Tecnicidad
Jesús Martín Barbero, retomando este debate, propone un giro en el pensamiento modificando un término y centra la discusión ya no en el elemento o en el producto concreto, ni si quiera en las prácticas inmediatas que surgen de su utilización, sino en las formas en que se constituye el sentido de una sociedad a partir de la entrada de estas nuevas formas de ser y hacer.
“La historia de las tecnologías que llevarían a la revolución industrial serán así objeto de estudio de la antropología, especialmente en la veta etnográfica abierta por Marcel Mauss y André Loroi-Gourhan, siendo éste el primero en utilizar la palabra tecnicidad para poner la técnica en el mismo lugar fonético de la racionalidad, la sociabilidad o la identidad. Pues cada cultura, por pequeño que sea el número de su miembros, tiene un sistema técnico que se basa en una determinada “tendencia técnica”[4], que es lo que nombra la palabra tecnicidad, dando así el salto a pensar el carácter estructurador que la tecnología tiene en la sociedad. En la sociedad actual la tecnicidad es un sistema cuyas dinámicas globalizadas y globalizadoras producen aun diferentes tendencias.”5
Podemos suponer que esta idea donde la tecnicidad produce diferentes rumbos o tendencias, se encuentra asociada a la hipótesios de este trabajo, es decir que aun no ha encontrado un rumbo definitivo (si es que alguna vez se resolverá en un rumbo). Pero paralelamente lo importante es ver como ya desde un concepto concreto podemos pensar la forma en que este conjunto de saberes, elementos concretos y prácticas relacionadas a ellos, son un punto de estructuración de la sociedad donde se determinan algunas dinámicas de funcionamiento y por lo tanto, se obturan otras.
La tecnicidad puede ser pensada como la forma de resolver determinadas problemáticas concretas a partir de los recursos científicos existentes, pero también a partir de una determinada concepción cultural más amplia que es característica de dicha sociedad.
“ “Husserl percibe así la contradicción interna del saber técnico, de una verdad técnica distinta a la verdad filosófica, de una verdad técnica que está transformando la ciencia pero que a la vez amenaza con sustituir a la verdad originaria del pensamiento filosófico. Sin embargo, de lo que Husserl no duda es de que el nuevo tipo de saber técnico es un nuevo modo de lo simbólico, y que ese es el modo de lo simbólico que caracteriza a la modernidad. La modernidad tiene, pues, uno de sus ejes en el cálculo, en esta tecnificación de la ciencia que a su vez da existencia a un nuevo modo de lo simbólico.”6
La tecnicidad nos da paso a pensar que nuestras sociedades van entrando en nuevos modos de relacionarse con el mundo, de entenderlo, de concebirlo, de ser y de estar en él. Se modifica el espacio, se modifica el tiempo, aquello que antes estaba distante hoy se acerca, aquello que parecía impensado hoy es común, lo que sorprendía hace unos años hoy se ha incorporado en los ámbitos más duros de la dinámica social. Pero aun no sabemos que resultados generará.
Comprendemos las modificaciones actuales, pero no podemos hacer una proyección de que sucederá con las generaciones que vienen ya de este mundo neo – tecnificado. Paralelamente, su herencia estará marcada por estar dentro de un contexto mediado por nuevas tecnologías, pero también por las formas en que la sociedad que se esta constituyendo, atravesada por ellas, interpela a los sujetos y los forma como tal.
Todo va siendo modificado por la incorporación de las tecnologías a la cotidianeidad. Pero el ingreso de las maquinas tiene hasta el momento múltiples derivaciones, haciendo imposible aun encontrar la dirección o mejor dicho, el sentido que finalmente tendrá esta nueva revolución en el ámbito de la cultura.
Un significante nodal
Una forma de poder expresar este interrogante en otros términos, sería pensar que ese término, “tecnología”, aun no ha logrado anudarse a un determinado significado que lo contenga. Podemos ensayar la idea en alguna medida, que ese significante esta representando hoy un punto nodal, un point de capiton que de resolverse investirá de sentido a múltiples significantes secundarios que hoy flotan a su alrededor.
“El point de capiton es antes bien la palabra que, en tanto que palabra, en el nivel del significante, unifica un campo determinado, constituye su identidad; es por así decirlo la palabra a la que las cosas se refieren para reconocerse en su unidad.” (…) “No es el objeto real el que garantiza, como punto de referencia, la unidad y la identidad de una determinada experiencia ideológica; al contrario, es la referencia a un significante puro la que confiere unidad e identidad a nuestra experiencia de la realidad histórica.”7 Por lo tanto, no es la materialidad de la tecnología, el elemento existente en sí lo que nos ocupa, sino el sentido que tendrá cuando refiera a este punto nodal que proponemos pensar aun en disputa.
Para profundizar en este planteo, es necesario llevar esta reflexión al terreno de la hegemonía. Allí, complejizamos nuestra propuesta anudando los múltiples significados que hoy parece asumir la tecnología a diferentes proyectos / procesos político - económicos. De esta forma el planteo en realidad, no tiene ya solo que ver con una cuestión discursiva en el terreno de las representaciones sociales, sino también con los diferentes modos o mejor dicho modelos a partir de los cuales se piensa la síntesis final que se dará entre estas nuevas tecnologías y el hombre (si es que finalmente sintetizarán). La hipótesis, presentada en el taller Multimedial I, permite adentrarse profundamente en lo que hoy parecería estar ocurriendo, de hecho, pero sin un rumbo claro o por lo menos identificable.
Reflexionando sobre algunos de los posibles significados que se le otorgan hoy a la tecnología, intentaremos aunque sea ver los extremos que componen un arco en permanente movimiento. En una punta, la tecnología viene a ser la redentora de la humanidad, quien va a permitir dar el salto cualitativo que se necesita como para darle al hombre un definitivo bienestar en el mundo. Aquí, vemos alternativas tecnófilas que ven en este desarrollo la posibilidad de dar respuesta a todos los males.
Por otro lado, quizás en el extremo opuesto, está la muerte del propio hombre en manos de aquellas maquinas por él mismo construidas. Metáfora de esta escena podría ser la película de los hermanos Wachovski, “The Matrix”, donde los seres humanos terminan siendo simplemente la fuente de energía que alimenta una maquina autónoma. Quizás con menos complejidad en su argumento, este pensamiento queda muy claro también en Terminator, aquel que viene a eliminar al salvador de la humanidad, el pequeño Jhon CONNOR, quien en el futuro aparecía como el líder en la batalla contra las maquinas (empeñadas éstas en acabar con la humanidad).
Fantasmas de ese final han circulado ya por la literatura y las artes desde hace tiempo y diversas formas han encontrado para representar este escenario de un futuro caótico, donde las maquinas ya no sirven al hombre sino que se sirven de él para sus propios fines. A partir de todo lo dicho, podemos concluir que en algún punto diferentes grupos de poder debaten hoy en el terreno de lo ideológico y de la praxis, el sentido de las tecnologías aplicadas. Sin embargo, es probable que existan también –potencialmente- los gérmenes de estas dos posibilidades de articulación final, tecnófila o tecnófoba, pero junto con ellas todas las que en el medio podamos suponer.
Para ejemplificar lo anterior, inatentaremos abordar puntualmente un tema que puede contener dentro de sí, una parte importante del problema: La incorporación de las nuevas tecnologías al trabajo.
Numerosos estudios ya demuestran que la capacidad de producción existente hoy con la incorporación de la robótica a los procesos industriales, permitiría producir con la mitad de mano de obra la misma cantidad de productos (como mínimo).
Ahí esta una gran posibilidad, se puede prescindir de la mitad de la mano de obra y así favorecer la producción; o quizás, proponer un achicamiento de la jornada laboral que permita la inclusión de muchos trabajadores a la industria. Es decir el debate podría pensarse en términos de la tecnología puesta al servicio del capital, para favorecer su desarrollo, o quizás puesta al servicio del hombre permitiéndole desligarse de una parte de su jornada laboral, sin por eso prescindir de su salario y así ser dueño de su tiempo para dedicarse a otro tipo de actividades no ligadas a las de producción / subsistencia.
“O sociedades en las cuales se produce un desplazamiento de mano de obra que se transforma en población sobrante absoluta, es decir, que no tienen la posibilidad de reinserción legítima en los esquemas económicos. O sociedades en las que por una disminución de la jornada laboral se dan altos niveles de bienestar y un potencial de creatividad de lo humano que motoriza otro tipo de sociedad totalmente distinta. Esto es lo que se está jugando en grandes líneas. El equívoco que pretenden imponer es que las tecnologías ahorran personas, pero se supone que la disminución del tiempo de trabajo necesario con las nuevas tecnologías gira en un promedio de disminución de un 75%. Si fuera el 50% y el producto o el servicio llevaba en los años setenta 80 horas hombre y ahora lleva 40, entonces, las opciones son al menos tres: mantener en el puesto de trabajo a 5 hombres que trabajan 8 horas, 4 hombres que trabajan 10 horas o 10 hombres que trabajen 4 horas. Pero como se ha incrementado la productividad trabajan 4 horas pero triplican o cuadruplican sus ingresos. Cualquiera de estas opciones que técnica o económicamente son viables, dan tendencialmente modelos de sociedad absolutamente diferenciados.”8
Así vemos entonces como:
“El cúmulo de significantes flotantes, de elementos protoideológicos, se estructura en un campo unificado mediante la intervención de un determinado punto nodal que los acolcha, detiene su deslizamiento y fija su significado.”9
Es decir que podemos suponer que si la tecnología fuera puesta al servicio del Hombre y no de algunos hombres, de anudarse a un significado humanista / humanitario, podría investir de sentido a un nuevo proceso donde el desarrollo esté íntimamente ligado con el crecimiento de diferentes esferas de la vida que hoy están plenamente atravesadas por la revolución científico - técnica.
A modo de conclusión
Este texto no pretende concretar una reflexión acabada, ya que antes que nada parte de un supuesto, considerando una disputa que esta plenamente en juego y que es parte de la dinámica social. Pero lo que pretende, es posicionar una mirada que permita a quienes nos encontramos en el campo de la planificación y la gestión comunicacional, tener una visión compleja de nuestra realidad y también de las trasformaciones tecno-culturales que se vienen sucediendo.
No es menor pensar que dentro de todo este cambio, las nuevas TIC´s (tecnologías de la información y la comunicación) son las que se llevan una porción importante del problema y por lo tanto, este tema, no puede ser dejado de lado por quienes participamos muchas veces en la formación de futuros comunicadores, o de quienes planificamos la comunicación en diversas organizaciones o instituciones.
Referencias:
1. Mata, Maria Cristina. De la cultura masiva a la cultura mediática. Revista Diálogos de la comunicación”.
2. Bourdieu, Pierre. El sentido práctico. Madrid, Taurus, 1992.
3. Giménez, Gilberto. “Materiales para una nueva teoría de las identidades sociales”. En Revista Frontera Norte. Vol. 9. Num. 18. Méjico. Julio – Diciembre. 1997.
4. Idem 1.
5. Martín-Barbero, Jesús. Razón técnica y razón política: espacios/tiempos no pensados. Bogotá, febrero de 2003. Extraído de: www.debatecultural.net/Observatorio/JesusMartinBarbero.htm#_ftn1
6. Ibidem.
7. Zizek, Slavoj. El sublime objeto de la ideología. Siglo XXI Editores.
8. Argumedo, Alcira. Revista Trampas de la Comunicación y la Cultura. Entrevistas. Por Rosario Hasperue. La Plata. 2007.
9. Idem 7.
martes, 24 de junio de 2008
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