martes, 24 de junio de 2008

Algunas disputas significativas

En este blog, se pretende retomar una discusión planteada por el Profesor Carlos Vallina, en la cursada del Taller Multimedial I de la Maestría en Planificación y Gestión de Procesos Comunicacionales PLANGESCO. Allí se analizó una de las preguntas que quizás sea de las más frecuentes hoy desde del sentido común, pero que es fundamental dentro del campo académico de la comunicación:

¿Hacia donde nos están llevando las nuevas tecnologías?

Qué mundo están / estamos construyendo, qué modificaciones en el ser humano se generan y sobre todo cuales se generarán. Donde iremos a parar a partir de esta nueva etapa donde el desarrollo de La Maquina / las maquinas es tan acelerado que va por delante del sentido de sus usos o posibles aplicaciones.

Reflexionando sobre la relación que hay entre el elemento material tecnológico y la transformación cultural que genera, se hace necesario primeramente separar dos dimensiones que aunque tienen múltiples intersecciones, deberíamos abordarlas reconociendo las particularidades de cada una. El campo del desarrollo tecnológico, donde las maquinas se miniaturizan, se micro – mini – multi complejizan, esta avanzando de una manera vertiginosa, aterrando a quines no logran seguir con sus ojos esta velocidad, deslumbrando a los que se detuvieron a observar, pero más que nada inundando las practicas culturales cotidianas, introduciéndose dentro de los automóviles, las heladeras, los teléfonos (pensando que el próximo salto va de la mano de la telefonía celular ), la medicina, el trabajo de oficina, la diversión, el ocio, las relaciones interpersonales, el juego y hasta el sexo.

Los elementos que ingresan en este campo son ni más ni menos que los que hoy vemos cotidianamente: pc´s, portátiles, pen drives, teléfonos, pantallas de LCD (Liquid Crystal Display y no LSD como algunos pensaban), plasmas, etc.

Pero justamente aquí, es donde dejamos constancia que no ahondamos en el análisis de la relación que posee la incorporación de todo este tipo de mercancías, en un mercado capitalista que necesita (según muchos analistas afirman) una variedad de productos que se renueven para estimular el consumo y así el crecimiento. Lo que nos interesa profundamente es aquella otra dimensión, la de las prácticas que se van modificando constantemente y cada vez con mayor velocidad por la existencia de estos elementos.

Dice M. C Mata: “…la cultura mediática no se concibe sólo como un estadio más avanzado en el intercambio de productos culturales: un estadio en el que se han incrementado las tecnologías e instituciones destinadas a la producción de mensajes y en el que se ha incrementado el uso y consumo de esas tecnologías y medios. Constituiría, en cambio, un nuevo modo en el diseño de las interacciones, una nueva forma de estructuración de las prácticas sociales, marcada por la existencia de los medios. En ese sentido, la mediatización de la sociedad -la cultura mediática- nos plantea la necesidad de reconocer que es el proceso colectivo de producción de significados a través del cual un orden social se comprende, se comunica, se reproduce y se transforma, el que se ha rediseñado a partir de la existencia de las tecnologías y medios de producción y transmisión de información…”1

Acordamos con la propuesta de esta autora, pero debemos reconocer antes de continuar que los procesos de revolución científico técnica a los que nos referimos, impactan en la cultura y la modifican, pero no instantáneamente. No creemos que sea directamente proporcional la velocidad de modificación de las tecnologías, con la de las prácticas asociadas a ellas. Siguiendo la propuesta de P. Bourdieu, los condicionamientos asociados a una clase particular de condiciones de existencia, producen habitus, “sistema de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes, es decir, como principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden estar objetivamente adaptadas a su fin sin suponer la búsqueda conciente de fines y el dominio necesario de las operaciones para alcanzarlos, objetivamente reguladas y regulares sin ser el producto de la obediencia a reglas, y, a la vez que todo esto, colectivamente orquestadas sin ser producto de la acción organizadora de un director de orquesta.”2. Es decir que podemos sintetizar de alguna manera este concepto como la cultura distintivamente internalizada.3

Ahora bien, es posible pensar que la tecnología va modificando nuestra cultura y por lo tanto nuestro habitus, pero sabemos que las transformaciones de este tipo son lentas. Es allí donde se pone en tensión un pasado actualizado en las prácticas, con un presente mediado por las tecnologías. Quizás, ese sea ese el punto de intersección que deberíamos tener presente para detenernos a observar lo que realmente sucede.

Se trata ahora, de una nueva circunscripción político-epistemológica, al decir de Subirats, del actuar humano que, al mismo tiempo, revela el nuevo carácter «antológicamente privilegiado de los medios de comunicación» como productores centrales de la realidad. Se acrecientan, de tal suerte, las zonas de la existencia de los individuos que se realizan -o prometen realizarse- a través de los medios y tecnologías que, en consecuencia, se constituyen en garantes de la posibilidad del ser y el actuar.”4 .

Tecnología / Tecnicidad

Jesús Martín Barbero, retomando este debate, propone un giro en el pensamiento modificando un término y centra la discusión ya no en el elemento o en el producto concreto, ni si quiera en las prácticas inmediatas que surgen de su utilización, sino en las formas en que se constituye el sentido de una sociedad a partir de la entrada de estas nuevas formas de ser y hacer.

La historia de las tecnologías que llevarían a la revolución industrial serán así objeto de estudio de la antropología, especialmente en la veta etnográfica abierta por Marcel Mauss y André Loroi-Gourhan, siendo éste el primero en utilizar la palabra tecnicidad para poner la técnica en el mismo lugar fonético de la racionalidad, la sociabilidad o la identidad. Pues cada cultura, por pequeño que sea el número de su miembros, tiene un sistema técnico que se basa en una determinada “tendencia técnica”[4], que es lo que nombra la palabra tecnicidad, dando así el salto a pensar el carácter estructurador que la tecnología tiene en la sociedad. En la sociedad actual la tecnicidad es un sistema cuyas dinámicas globalizadas y globalizadoras producen aun diferentes tendencias.”5

Podemos suponer que esta idea donde la tecnicidad produce diferentes rumbos o tendencias, se encuentra asociada a la hipótesios de este trabajo, es decir que aun no ha encontrado un rumbo definitivo (si es que alguna vez se resolverá en un rumbo). Pero paralelamente lo importante es ver como ya desde un concepto concreto podemos pensar la forma en que este conjunto de saberes, elementos concretos y prácticas relacionadas a ellos, son un punto de estructuración de la sociedad donde se determinan algunas dinámicas de funcionamiento y por lo tanto, se obturan otras.

La tecnicidad puede ser pensada como la forma de resolver determinadas problemáticas concretas a partir de los recursos científicos existentes, pero también a partir de una determinada concepción cultural más amplia que es característica de dicha sociedad.

“Husserl percibe así la contradicción interna del saber técnico, de una verdad técnica distinta a la verdad filosófica, de una verdad técnica que está transformando la ciencia pero que a la vez amenaza con sustituir a la verdad originaria del pensamiento filosófico. Sin embargo, de lo que Husserl no duda es de que el nuevo tipo de saber técnico es un nuevo modo de lo simbólico, y que ese es el modo de lo simbólico que caracteriza a la modernidad. La modernidad tiene, pues, uno de sus ejes en el cálculo, en esta tecnificación de la ciencia que a su vez da existencia a un nuevo modo de lo simbólico.”6

La tecnicidad nos da paso a pensar que nuestras sociedades van entrando en nuevos modos de relacionarse con el mundo, de entenderlo, de concebirlo, de ser y de estar en él. Se modifica el espacio, se modifica el tiempo, aquello que antes estaba distante hoy se acerca, aquello que parecía impensado hoy es común, lo que sorprendía hace unos años hoy se ha incorporado en los ámbitos más duros de la dinámica social. Pero aun no sabemos que resultados generará.

Comprendemos las modificaciones actuales, pero no podemos hacer una proyección de que sucederá con las generaciones que vienen ya de este mundo neo – tecnificado. Paralelamente, su herencia estará marcada por estar dentro de un contexto mediado por nuevas tecnologías, pero también por las formas en que la sociedad que se esta constituyendo, atravesada por ellas, interpela a los sujetos y los forma como tal.

Todo va siendo modificado por la incorporación de las tecnologías a la cotidianeidad. Pero el ingreso de las maquinas tiene hasta el momento múltiples derivaciones, haciendo imposible aun encontrar la dirección o mejor dicho, el sentido que finalmente tendrá esta nueva revolución en el ámbito de la cultura.

Un significante nodal

Una forma de poder expresar este interrogante en otros términos, sería pensar que ese término, “tecnología”, aun no ha logrado anudarse a un determinado significado que lo contenga. Podemos ensayar la idea en alguna medida, que ese significante esta representando hoy un punto nodal, un point de capiton que de resolverse investirá de sentido a múltiples significantes secundarios que hoy flotan a su alrededor.

“El point de capiton es antes bien la palabra que, en tanto que palabra, en el nivel del significante, unifica un campo determinado, constituye su identidad; es por así decirlo la palabra a la que las cosas se refieren para reconocerse en su unidad.” (…) “No es el objeto real el que garantiza, como punto de referencia, la unidad y la identidad de una determinada experiencia ideológica; al contrario, es la referencia a un significante puro la que confiere unidad e identidad a nuestra experiencia de la realidad histórica.”7 Por lo tanto, no es la materialidad de la tecnología, el elemento existente en sí lo que nos ocupa, sino el sentido que tendrá cuando refiera a este punto nodal que proponemos pensar aun en disputa.

Para profundizar en este planteo, es necesario llevar esta reflexión al terreno de la hegemonía. Allí, complejizamos nuestra propuesta anudando los múltiples significados que hoy parece asumir la tecnología a diferentes proyectos / procesos político - económicos. De esta forma el planteo en realidad, no tiene ya solo que ver con una cuestión discursiva en el terreno de las representaciones sociales, sino también con los diferentes modos o mejor dicho modelos a partir de los cuales se piensa la síntesis final que se dará entre estas nuevas tecnologías y el hombre (si es que finalmente sintetizarán). La hipótesis, presentada en el taller Multimedial I, permite adentrarse profundamente en lo que hoy parecería estar ocurriendo, de hecho, pero sin un rumbo claro o por lo menos identificable.

Reflexionando sobre algunos de los posibles significados que se le otorgan hoy a la tecnología, intentaremos aunque sea ver los extremos que componen un arco en permanente movimiento. En una punta, la tecnología viene a ser la redentora de la humanidad, quien va a permitir dar el salto cualitativo que se necesita como para darle al hombre un definitivo bienestar en el mundo. Aquí, vemos alternativas tecnófilas que ven en este desarrollo la posibilidad de dar respuesta a todos los males.

Por otro lado, quizás en el extremo opuesto, está la muerte del propio hombre en manos de aquellas maquinas por él mismo construidas. Metáfora de esta escena podría ser la película de los hermanos Wachovski, “The Matrix”, donde los seres humanos terminan siendo simplemente la fuente de energía que alimenta una maquina autónoma. Quizás con menos complejidad en su argumento, este pensamiento queda muy claro también en Terminator, aquel que viene a eliminar al salvador de la humanidad, el pequeño Jhon CONNOR, quien en el futuro aparecía como el líder en la batalla contra las maquinas (empeñadas éstas en acabar con la humanidad).

Fantasmas de ese final han circulado ya por la literatura y las artes desde hace tiempo y diversas formas han encontrado para representar este escenario de un futuro caótico, donde las maquinas ya no sirven al hombre sino que se sirven de él para sus propios fines. A partir de todo lo dicho, podemos concluir que en algún punto diferentes grupos de poder debaten hoy en el terreno de lo ideológico y de la praxis, el sentido de las tecnologías aplicadas. Sin embargo, es probable que existan también –potencialmente- los gérmenes de estas dos posibilidades de articulación final, tecnófila o tecnófoba, pero junto con ellas todas las que en el medio podamos suponer.

Para ejemplificar lo anterior, inatentaremos abordar puntualmente un tema que puede contener dentro de sí, una parte importante del problema: La incorporación de las nuevas tecnologías al trabajo.

Numerosos estudios ya demuestran que la capacidad de producción existente hoy con la incorporación de la robótica a los procesos industriales, permitiría producir con la mitad de mano de obra la misma cantidad de productos (como mínimo).

Ahí esta una gran posibilidad, se puede prescindir de la mitad de la mano de obra y así favorecer la producción; o quizás, proponer un achicamiento de la jornada laboral que permita la inclusión de muchos trabajadores a la industria. Es decir el debate podría pensarse en términos de la tecnología puesta al servicio del capital, para favorecer su desarrollo, o quizás puesta al servicio del hombre permitiéndole desligarse de una parte de su jornada laboral, sin por eso prescindir de su salario y así ser dueño de su tiempo para dedicarse a otro tipo de actividades no ligadas a las de producción / subsistencia.

O sociedades en las cuales se produce un desplazamiento de mano de obra que se transforma en población sobrante absoluta, es decir, que no tienen la posibilidad de reinserción legítima en los esquemas económicos. O sociedades en las que por una disminución de la jornada laboral se dan altos niveles de bienestar y un potencial de creatividad de lo humano que motoriza otro tipo de sociedad totalmente distinta. Esto es lo que se está jugando en grandes líneas. El equívoco que pretenden imponer es que las tecnologías ahorran personas, pero se supone que la disminución del tiempo de trabajo necesario con las nuevas tecnologías gira en un promedio de disminución de un 75%. Si fuera el 50% y el producto o el servicio llevaba en los años setenta 80 horas hombre y ahora lleva 40, entonces, las opciones son al menos tres: mantener en el puesto de trabajo a 5 hombres que trabajan 8 horas, 4 hombres que trabajan 10 horas o 10 hombres que trabajen 4 horas. Pero como se ha incrementado la productividad trabajan 4 horas pero triplican o cuadruplican sus ingresos. Cualquiera de estas opciones que técnica o económicamente son viables, dan tendencialmente modelos de sociedad absolutamente diferenciados.”8

Así vemos entonces como:
El cúmulo de significantes flotantes, de elementos protoideológicos, se estructura en un campo unificado mediante la intervención de un determinado punto nodal que los acolcha, detiene su deslizamiento y fija su significado.”9

Es decir que podemos suponer que si la tecnología fuera puesta al servicio del Hombre y no de algunos hombres, de anudarse a un significado humanista / humanitario, podría investir de sentido a un nuevo proceso donde el desarrollo esté íntimamente ligado con el crecimiento de diferentes esferas de la vida que hoy están plenamente atravesadas por la revolución científico - técnica.

A modo de conclusión

Este texto no pretende concretar una reflexión acabada, ya que antes que nada parte de un supuesto, considerando una disputa que esta plenamente en juego y que es parte de la dinámica social. Pero lo que pretende, es posicionar una mirada que permita a quienes nos encontramos en el campo de la planificación y la gestión comunicacional, tener una visión compleja de nuestra realidad y también de las trasformaciones tecno-culturales que se vienen sucediendo.

No es menor pensar que dentro de todo este cambio, las nuevas TIC´s (tecnologías de la información y la comunicación) son las que se llevan una porción importante del problema y por lo tanto, este tema, no puede ser dejado de lado por quienes participamos muchas veces en la formación de futuros comunicadores, o de quienes planificamos la comunicación en diversas organizaciones o instituciones.

Referencias:

1. Mata, Maria Cristina. De la cultura masiva a la cultura mediática. Revista Diálogos de la comunicación”.
2. Bourdieu, Pierre. El sentido práctico. Madrid, Taurus, 1992.
3. Giménez, Gilberto. “Materiales para una nueva teoría de las identidades sociales”. En Revista Frontera Norte. Vol. 9. Num. 18. Méjico. Julio – Diciembre. 1997.
4. Idem 1.
5. Martín-Barbero, Jesús. Razón técnica y razón política: espacios/tiempos no pensados. Bogotá, febrero de 2003. Extraído de: www.debatecultural.net/Observatorio/JesusMartinBarbero.htm#_ftn1
6. Ibidem.
7. Zizek, Slavoj. El sublime objeto de la ideología. Siglo XXI Editores.
8. Argumedo, Alcira. Revista Trampas de la Comunicación y la Cultura. Entrevistas. Por Rosario Hasperue. La Plata. 2007.
9. Idem 7.

1 comentario:

Sebastian Novomisky dijo...

Ch.Sebastián:
El texto es movilizador. Y ofrece ideas claras para construir una trama
de alternativas.
Se trata de considerar la resistencia de esa trama.
Porqué?
Una trama, es un tejido que depende de varios factores. Materiales
primarios, herramientas, complejidad para armar sus posibles usos, y
sobre todo, la capacidad de adaptarse a los cambios que proponen los
ambientes diversos en la que funcionará finalmente.
En ese sentido indico algunos términos usados por vos (no los entrecomillo):

aterrando
deslumbrando
inundando

para ingresar al texto, esto habla de las prevenciones de tu mente. Que
suponemos está tratando de expresar la conciencia social, pero de algún
modo comparte esas expectativas.

seba: Sin lugar a dudas es más que interesante ver como a uno lo desenmascara la lectura del otro. Es cierto que una descripción de esas características a cerca de la tecnología no surge solo de la observación, sino también de los múltiples sentimientos que ella me provoca. Claramente puedo reconocer en mi como me aterra, me deslumbra y me inunda.


chino: Me pregunto cuál es, desde la revolución industrial, la sustancial diferencia con por ejemplo, el tren. Ver sin ir mas lejos, (Scalabrini Ortiz, y varios autores universales en crónicas, ficciones y
testimoniales acerca de estas maravillas) el tren bala y las discusiones que provoca.
Pero también y permitime un film reciente donde se ve con claridad contra que peleaba Jesse James.¨ El asesinato de Jesse James por parte del cobarde Robert Ford ¨ con Brad Pitt.Allí siente el resentimiento de los cowboys contra ese índice del progreso tan temido.

seba: Creo que aquí nos topamos con uno de los nudos más interesantes del problema: en que se distingue este salto tecnológico de los anteriores. Bien marcas la aparición del tren, y es así. En mi caso, borroneado varias veces, intente hacer una correlación de lo que puede haber sido el cambio surgido a partir de la capacidad de manipular libremente el fuego en relación a cómo se modifican nuestras sociedades a partir de esta revolución científico tecnológica.
Creo que son en principio dos extremos que deben permanecer en el análisis. Cómo modifica particularmente la cultura este tipo de cambios, y como es parte de una forma de regularidad cambiante (o dispersa) que se va repitiendo.
Recuerdo que Samaja nos enseñó que cada estadío de conocimiento (o métodos para fijar creencias), suprime, supera y conserva al anterior. Entonces lo que vemos es una dinámica de complejización de la sociedad.
Siguiendo esta línea (solo para ver que sucede), podemos suponer que una opción de análisis más profunda ya nos llevaría a tres ejes y no dos, con tres preguntas guía:
• Cómo suprime parcialmente esta revolución científico técnica la revolución industrial (suponiendo que sea su predecesora inmediata).
• Cómo supera esta revolución científico-técnica la revolución industrial.
• Cómo conserva esta revolución científico-técnica la revolución industrial.

Pero sigo pensando si en realidad es tan significativo este cambio como otros surgidos a lo largo de la historia...

chino: Luego...
lento
instantáneo

referente al modo de influencia ante el concepto de Bordieu de habitus.

La frase: ¨es posible pensar que la tecnología va modificando nuestra cultura y por lo tanto nuestro habitus¨.
Se me ocurre que es al revés. Que siempre ha sido (si aceptamos la definición de Pierre), que las transformaciones sociales influyen en nuestra casa, hogar, entorno, barrio, la aldea(diría con menos pretensiones Mc Luhan) el televisor, la radio, el teléfono fueron agrandando el horizonte global, y en consecuencia modificando lo que denominados cultura.

Otra frase

el rumbo definitivo (que a poco lo cuestionás en su supuesta persistencia)

Esto quizás se avale con el lacaniano (sin adjetivar) Zizek. Que nos habla de que el objeto real no es el referente, sino el ¨significante puro¨.
Es Lumiere filmando la llegada del tren, el tren, la proyección en el café de los capucinos, el primer público que se estremeció con la imagen, no con la palabra tren, sino la locomotora que se les venía encima, etc...

seba: Sin comentarios… solo disfruto de cada imagen

chino: No hay pureza en nada, todo está contaminado de relativismo. (volveré sobre ello)
De mistura, de transferencia e hibridaciones.
Acecha cierta metafísica nominalista, un deseo inconciente de acertar en el diagnóstico de modo ¨definitivo¨ y aplacar la incertidumbre de la permanente exploración. De una revolución permanente, de la tecnología y del hombre.

seba: Vivimos en el caos, estudiamos las teorías de los sistemas complejos, pero no dejamos de tener la fantasía de darle una forma definitiva al mundo, una explicación que nos de tranquilidad y paz para siempre (o por lo menos por un tiempo). Notable como uno filtra este tipo de anhelos inconscientes dentro de un texto que pretendía ser reflexivo y profundo. Una simple fantasía nos hace dar de lleno con el paredón de la incapacidad de poder comprender la esencia de las cosas.

chino: Ya sabíamos con Benjamin y también con Mac Luhan que los cambios en la conciencia social van atrás de los descubrimientos, de las invenciones,atómicas,energéticas,comunicacionales,bioquímicas,etc..
Pero van, inevitablemente van. Y es más, se ha acelerado el modo de ir de esa conciencia.
Quizás el rasgo distintivo de la época, es que las mayorías, han acelerado su inserción. En la tecnología, en el habitus, finalmente en la cultura.
Y superan la antinomia entre tecnófobos, tecnófilos y tecnócratas, y se constituyen en tecnificados humanistas críticos.

La violencia de los cambios en esta era, no le llega ni de cerca al gas Cyclon B que usaba en los campos de concentración de la segunda guerra, o a Hiroshima.
Pero de modo inverso, libera a muchos de la ignorancia, del no reconocimiento, del olvido y la indiferencia.

La palabra clave superadora, es política.
Hoy para la sociedad, la tecnología es política. Es uno de los modos de
la política, con todo lo que ello implica.

seba: Realmente me moviliza este final para la acción, creo que la política implica esto, principalmente movilización, salida del estado de quietud para hacer. Por esto dejo la puerta abierta a que veamos qué, cómo y dónde, pero dándole un sentido a este dialogo, continuar su ampliación.

Un abrazo Grande y la verdad es que un placer cruzar estas líneas!!!!!